Vote: Por Costa Rica

Aún me acuerdo, como desde mi visión de niño me preguntaba qué se sentía ejercer el sufragio. Voy a retroceder en el tiempo, mi abuela siempre fue partidaria, militante y muchas veces mezclada entre las organizaciones, tanto para ayudar, como para ser representante en las juntas de mesa de los centros de votación en nuestra escuela, un pequeño y añejo centro en San Francisco de dos Ríos.

En esos momentos, la fiesta se vivía a flor de piel, apenas empezaba a vivir, rondaba los 14 años de vida, mis experiencias apenas se gestaban, y observaba esa ayuda- como guía, de una manera jocosa, divertida y sin ningún reparo. Claro, no conociendo las implicaciones ni lo que estaban haciendo mis guiados o la responsabilidad que implementarían en esas cuatro paredes donde los dejaba. Todo era muy lejano para mi pensamiento y raciocinio.

Aunque suene cruel, lo único que esperaba era mi merienda, qué me darían por el trabajo ofrecido, dejar a gente que ni sabía qué hacía en las aulas, no me importaba, pero igual los acompañaba. Solo les veía ese dedo gordo manchado y veía- como instinto- el mío, para ver si lo tenía igual.

Para otras elecciones, si mal no recuerdo, fueron para las de Abel Pacheco y Rolando Araya, o bien Oscar Arias y Ottón Solís, alguna de esas, recuerden que antes simplemente era por obligación, por patriotismo y porque mi abuela obligaba a todos los demás a echar la mano.

Ya para esas elecciones, subí de categoría, ¿cómo se puede subir? Si es posible, pasé de ser un simple guía, a decirle a los guías en donde les correspondía eso que no conocía ni había vivido en carne propia: El voto.

Llegó el 2008, año en el que obtuve la mayoría de edad, una responsabilidad que ya no es ajena, sino que era parte de un sector que tiene el poder de elegir gobernantes. Para ese entonces, no había elecciones, no había nada qué elegir-tuve que esperar, para conocer qué se siente y manchar mi dedo por alguien y por algo (partido).

Eso sí, me alejé de los espacios de colaboración, tanto como guía, como en el stand, por decirlo así: ¡me revelé! Debo dejar espacios a otros que ayuden a ayudar a los demás. (en tono de ironía).      Eleccion presidencial

Vino la primera de las contiendas, en la que supe que podía utilizar ese cartón que me decía que tenía el pase para lograr mostrar mi poderío, eran las elecciones donde la primera mujer estaría en la lucha por la silla presidencial, los fuertes: Ottón Solís; del PAC, Laura Chinchilla; del PLN, Otto Guevara; del ML. Al final ya sabemos quién ganó.

Y me emocioné cuando lo ejercí, fue rápido, sin sabor, no llenó mis expectativas- pero lo había hecho, en compañía de mis padres, que me aguardan en la entrada de esa pequeña y oscura clase donde muchas veces recibí lecciones, para ese día, la habían acondicionado, con tres personas que ni sabía quiénes eran. Mi primera experiencia. Sentí que serví a mi país. En ese momento, voté por presidente, diputados y alcaldes.

Aparte, ahora he sentido que he votado por todo lado, por las distintas convenciones, y los diversos procesos, por ejemplo la primera ronda que se han acuñado a las elecciones en Costa Rica.

Aunque se haya suavizado la campaña electoral, producto del retiro de unas de las figuras del Partido Liberación Nacional, es mi deber, obligación no dejar el voto en nulo, ni ser parte de la fórmula de abstencionistas. Porque mi país me da esa posibilidad, sin engaños, de tener cada cuatro años ese poder de colocar nombres en distintos lugares, como Zapote o cuesta de Moras.

Empero, está bien que no le agrade alguno de los dos candidatos; pero, ejerza ese derecho que la patria nos concede cada cuatrienio, porque otros, nos envidian lo que nosotros no aprovechamos.

Recuerde que en la papeleta tendrá estampada la bandera más ejemplar de todas, la tricolor: blanco, azul y rojo. ¡Elija esa, vote por Costa Rica!

 

 

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